← MitosPublicado el 2 de noviembre de 2026

Hormonas

¿La testosterona es la gasolina de la energía y la agresividad?

Lo que se diceSube tu testosterona y tendrás más energía, más ganas y te sentirás invencible. Y si alguien es agresivo, es por la testosterona.
Lo que se sabe

La relación entre la testosterona y la conducta es mucho más débil y menos directa de lo que se vende. No funciona como una gasolina: más hormona no da, sin más, más energía ni más agresividad. Y a veces la flecha va al revés: es lo que vivimos lo que la sube o la baja.

Agresividad: menos de lo que parece

En 2020, un equipo reunió decenas de estudios en personas. El nivel de testosterona y la agresividad apenas iban juntos: una relación muy pequeña, algo mayor en hombres y nula en mujeres. Y en los ensayos en los que se daba testosterona, la agresividad no aumentó de forma clara en conjunto.

Ganar también la sube

Al reunir estudios con más de 2.500 personas, quienes ganaban una competición terminaban con algo más de testosterona que quienes perdían. El efecto es pequeño y muy variable, más claro en partidos reales que en el laboratorio. Pero muestra algo importante: la hormona responde a lo que pasa, no solo lo provoca.

El experimento que no se confirmó

En 2010, un estudio con 60 mujeres encontró que quienes recibían testosterona hacían ofertas más justas en un juego de dinero, y que quienes creían haberla recibido, aunque fuera placebo, hacían ofertas menos justas. Fue muy citado. En 2025, un ensayo con 1.000 hombres puso a prueba la misma idea: la testosterona no cambió ni la justicia, ni el riesgo, ni la generosidad. El efecto de la creencia apareció, pero mucho más pequeño. Es un buen ejemplo de por qué un solo estudio no basta.

¿Y subirla «para sentirse mejor»?

Las guías médicas reservan el tratamiento con testosterona para quien tiene un déficit diagnosticado: síntomas y niveles bajos confirmados en más de un análisis por la mañana. En un gran ensayo de 2023 con más de 5.000 hombres con déficit, el tratamiento no aumentó los infartos ni los ictus, pero sí hubo algo más de arritmias, problemas de riñón y embolias pulmonares. No es una vitamina: tiene indicaciones y riesgos.

Por qué te importaCuando alguien te prometa energía, ganas y confianza con solo subir una hormona, piensa en lo que sí se ha medido: efectos pequeños, que dependen del contexto y que a veces desaparecen al repetir el estudio. Si te sientes sin energía, la pregunta útil no es cómo subir la testosterona, sino qué está pasando; y eso se mira con un médico.
Testosterona y agresividad: relación muy débil · bastante seguroGanar la sube: seguro en parte«Te hace más justo»: no se confirmó

No es una recomendación médica individual: cualquier tratamiento hormonal se decide con un médico.

Cómo lo sabemos: fuentes y límites
Filtro Potable · evidencia por niveles: la relación entre testosterona basal y agresividad es muy débil, y administrarla no la aumenta de forma clara 🛡️ Certeza 4/5 (sólido) · ganar una competición sube algo la testosterona 🛡️ Certeza 3/5 (con matices: efecto pequeño y heterogéneo) · que la testosterona haga ofertas más justas 🛡️ Certeza 1/5 (caído: no se replicó en un ensayo de 1.000 personas) · el tratamiento se reserva para el déficit diagnosticado y tiene riesgos 🛡️ Certeza 4/5 · volatilidad media · próxima revisión: noviembre 2027
AgresividadGeniole, S. N., Bird, B. M., McVittie, J. S., Purcell, R. B., Archer, J. y Carré, J. M. (2020). Is testosterone linked to human aggression? A meta-analytic examination of the relationship between baseline, dynamic, and manipulated testosterone on human aggression. Hormones and Behavior 123:104644. DOI (identificador digital del artículo): 10.1016/j.yhbeh.2019.104644. Testosterona basal y agresividad: r = 0,054 en conjunto (0,071 en hombres; 0,002 en mujeres); administración de testosterona: sin efecto global significativo (r = 0,046).
Ganar y perderGeniole, S. N., Bird, B. M., Ruddick, E. L. y Carré, J. M. (2017). Effects of competition outcome on testosterone concentrations in humans: an updated meta-analysis. Hormones and Behavior 92:37–50. DOI: 10.1016/j.yhbeh.2016.10.002. 60 tamaños de efecto, más de 2.500 participantes: d = 0,22 a favor de los ganadores, muy heterogéneo; d = 0,46 en competiciones reales y 0,08 en laboratorio.
El experimento de 2010Eisenegger, C., Naef, M., Snozzi, R., Heinrichs, M. y Fehr, E. (2010). Prejudice and truth about the effect of testosterone on human bargaining behaviour. Nature 463:356–359. DOI: 10.1038/nature08711. 60 mujeres analizadas como proponentes, doble ciego: ofertas más justas con testosterona; ofertas menos justas en quienes creían haberla recibido.
La réplica de 2025Dreber, A., Johannesson, M., Nave, G., … y Carré, J. M. (2025). Investigating the effects of single-dose intranasal testosterone on economic preferences in a large randomized trial of men. PNAS 122(39):e2508519122. DOI: 10.1073/pnas.2508519122. 1.000 hombres de 18 a 45 años, dosis única, doble ciego: sin efecto en ninguno de los nueve resultados principales (riesgo, justicia, confianza, generosidad, competitividad). El efecto de la creencia fue sugerente y de un tamaño cercano al 20 % del original. Limitación: una sola dosis y solo hombres, mientras que el estudio de 2010 fue con mujeres; no es una repetición idéntica, pero sí la prueba más grande de la idea.
TratamientoBhasin, S. y col. (2018). Testosterone therapy in men with hypogonadism: an Endocrine Society clinical practice guideline. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 103(5):1715–1744. DOI: 10.1210/jc.2018-00229: diagnóstico solo con síntomas y niveles bajos de forma inequívoca y repetida; desaconseja el cribado general. Lincoff, A. M. y col. (2023). Cardiovascular safety of testosterone-replacement therapy. New England Journal of Medicine 389(2):107–117. DOI: 10.1056/NEJMoa2215025. Ensayo TRAVERSE, 5.246 hombres de 45 a 80 años con déficit y riesgo cardiovascular: eventos cardiovasculares mayores 7,0 % frente a 7,3 %; fibrilación auricular 3,5 % frente a 2,4 %, daño renal agudo 2,3 % frente a 1,5 %, embolia pulmonar 0,9 % frente a 0,5 %.
De dónde viene la ideaEl enfoque, que la testosterona no crea conductas sino que responde al contexto y al estatus, lo desarrolla el neurocientífico Robert Sapolsky en Behave (2017). Usamos el libro como mapa y comprobamos cada dato en los estudios originales; algunos de los que cita no han resistido las réplicas, como el de 2010.
LímitesLa mayoría de los estudios son en adultos jóvenes y miden la agresividad en tareas de laboratorio. Nada de esto se aplica a la pubertad ni a los efectos de la testosterona en el desarrollo, que son otra cuestión. El ensayo de 2023 fue en hombres con déficit diagnosticado, no en hombres con niveles normales.
Investigación de esta piezaFicha de la serie sobre Behave preparada con Alejandro Bazan (2 de noviembre de 2026). Cifras comprobadas contra los artículos originales o sus registros oficiales. Verificado noviembre 2026.