¿Las vacunas causan autismo?
Las vacunas de la infancia, sobre todo la triple vírica, o el aluminio que llevan algunas, pueden causar autismo.
Es una de las preguntas más estudiadas de la medicina. Estudios con millones de niños en varios países, comparando vacunados y no vacunados, no han encontrado relación entre las vacunas y el autismo.
En 1998, un artículo con 12 niños sugirió una relación entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) y el autismo. La revista lo retiró en 2010, después de que una investigación encontrara graves problemas en cómo se hizo, y su autor principal perdió la licencia para ejercer en el Reino Unido. Para entonces, la idea ya se había extendido.
La triple vírica. En Dinamarca se siguió a 657.461 niños durante más de diez años. Los vacunados no tuvieron más autismo que los no vacunados, tampoco los que tenían un hermano autista.
Las vacunas en conjunto. Un análisis que reunió estudios con más de 1,2 millones de niños tampoco encontró relación, ni con la triple vírica ni con el mercurio o el tiomersal.
El aluminio. En 2025, otro estudio danés con más de 1,2 millones de niños comparó cuánto aluminio habían recibido en sus vacunas. Más aluminio no se asoció a más trastornos del desarrollo.
No hay ensayos en los que se sortee quién se vacuna, porque dejar a niños sin vacunas que los protegen no sería ético. Por eso la evidencia viene de seguir a poblaciones enteras. Con millones de niños, si existiera un efecto apreciable, se habría visto; un efecto muy pequeño en algo poco frecuente nunca se puede descartar del todo, pasa con cualquier medicamento.
No es una recomendación médica individual: las decisiones sobre vacunación se toman con el pediatra.