← MitosPublicado el 26 de octubre de 2026

Estrés

¿Esperar lo peor te prepara para lo que venga?

Lo que se diceSi espero lo peor, no me agarra desprevenido y me duele menos.
Lo que se sabe

Saber lo que viene sí calma. Pero imaginar lo peor no es lo mismo que saber: casi siempre deja la duda donde estaba. Y la mayor parte de lo que tememos no llega a pasar.

Lo que sí calma: saber

En experimentos de los años sesenta y setenta, dos grupos de ratas recibían las mismas descargas eléctricas. Unas oían un aviso antes; otras, no. Las que no sabían cuándo llegaría la descarga tuvieron muchas más úlceras de estómago.

En personas pasa algo parecido. En un estudio de 2016, 45 voluntarios jugaban a un juego en el que a veces recibían una pequeña descarga en la mano. Sudaban más y se les dilataban más las pupilas cuando la descarga tenía un 50 % de probabilidad que cuando sabían seguro que iba a llegar. La duda estresa más que el mal seguro.

Imaginar lo peor no es saber

Preocuparte no te da esa certeza: repasa lo que podría pasar sin resolverlo. En un estudio de 2020, 29 personas con ansiedad generalizada anotaron sus preocupaciones durante 10 días y luego comprobaron si se cumplían. De cada 10 preocupaciones, 9 no se cumplieron. Es un estudio pequeño, pero apunta a lo mismo: la mayor parte de lo que se teme se queda en el miedo.

A algunas personas sí les sirve

Hay quien piensa en todo lo que puede salir mal antes de un examen o una presentación, y lo usa para prepararse. Se llama pesimismo defensivo, y en esas personas funciona: en un estudio clásico, cuando se les animó a esperar un buen resultado, rindieron peor. La clave es que convierten la preocupación en un plan, no en vueltas.

Por qué te importaLa pregunta útil no es si piensas en lo malo, sino qué haces con eso. Si te lleva a un plan («si pasa esto, haré aquello»), te ayuda. Si das vueltas sin llegar a nada, solo alarga el estrés. Una técnica con algo de respaldo es dejar las preocupaciones para un rato fijo del día y, fuera de ese rato, aplazarlas. Si la preocupación no te deja vivir, vale la pena consultarlo con un profesional.
La incertidumbre estresa más: bastante seguroAplazar la preocupación ayuda: seguro en parte
Cómo lo sabemos: fuentes y límites
Filtro Potable · certeza por afirmación: la impredecibilidad aumenta la respuesta de estrés (animales y personas) 🛡️ Certeza 4/5 · la mayoría de las preocupaciones no se cumplen 🛡️ Certeza 3/5 (un estudio pequeño, en personas con ansiedad generalizada) · el pesimismo defensivo ayuda a rendir a quienes lo usan 🛡️ Certeza 3/5 · aplazar la preocupación la reduce 🛡️ Certeza 3/5 (ensayos pequeños, resultados preliminares) · volatilidad media · próxima revisión: abril 2027
Las ratasWeiss, J. M. (1970). Somatic effects of predictable and unpredictable shock. Psychosomatic Medicine 32(4):397–408, y Seligman, M. E. P. (1968). Chronic fear produced by unpredictable electric shock. Journal of Comparative and Physiological Psychology 66(2):402–411. Resumen de ambos en Mineka, S. y Kihlstrom, J. F. (1978). Unpredictable and uncontrollable events: a new perspective on experimental neurosis. Journal of Abnormal Psychology 87(2):256–271: úlceras extensas con descargas impredecibles y significativamente menos con la misma cantidad e intensidad de descargas anunciadas.
Las personasde Berker, A. O., Rutledge, R. B., Mathys, C., Marshall, L., Cross, G. F., Dolan, R. J. y Bestmann, S. (2016). Computations of uncertainty mediate acute stress responses in humans. Nature Communications 7:10996. DOI (identificador digital del artículo): 10.1038/ncomms10996. 45 participantes; el estrés subjetivo, la dilatación de la pupila y la sudoración siguieron a la incertidumbre: máximo con un 50 % de probabilidad de descarga, mínimo con 0 % y 100 %. Nota de la universidad
Las preocupaciones que no se cumplenLaFreniere, L. S. y Newman, M. G. (2020). Exposing worry's deceit: percentage of untrue worries in generalized anxiety disorder treatment. Behavior Therapy 51(3):413–423. DOI: 10.1016/j.beth.2019.07.003. 29 participantes con ansiedad generalizada; registro de preocupaciones durante 10 días y seguimiento durante 30: el 91,4 % no se cumplió.
Pesimismo defensivoNorem, J. K. y Cantor, N. (1986). Defensive pessimism: harnessing anxiety as motivation. Journal of Personality and Social Psychology 51(6):1208–1217. DOI: 10.1037/0022-3514.51.6.1208. Los pesimistas defensivos a los que se animó a esperar un buen resultado rindieron peor en las tareas que los que no recibieron ánimo.
Aplazar la preocupaciónBorkovec, T. D., Wilkinson, L., Folensbee, R. y Lerman, C. (1983). Stimulus control applications to the treatment of worry. Behaviour Research and Therapy 21(3):247–251 (primera propuesta). Krzikalla, C. y col. (2024). Worry postponement from the metacognitive perspective: a randomized waitlist-controlled trial. Clinical Psychology in Europe 6(2):e12741. DOI: 10.32872/cpe.12741. 82 participantes; en el grupo con ansiedad generalizada (47), la preocupación bajó frente a la lista de espera y se mantuvo a las cuatro semanas. Los autores califican los resultados de preliminares; los estudios anteriores habían mostrado beneficio en personas sin diagnóstico.
LímitesLos experimentos con ratas usan descargas eléctricas, no las preocupaciones de la vida diaria; muestran que la impredecibilidad estresa, no qué pasa al imaginar lo peor. El estudio de las preocupaciones se hizo en personas con un trastorno y en tratamiento. El pesimismo defensivo es una estrategia que funciona en quienes ya la usan, no una recomendación general. Las ideas de esta pieza se tomaron de la serie «Cerrar el ciclo» y se reescribieron tras pasar por el Filtro.
Investigación de esta piezaResúmenes y fichas de los artículos citados; revisión de Mineka y Kihlstrom (1978); nota de prensa de la University College London (2016). Verificado octubre 2026.