¿Ves el mundo tal como es?
Sentimos que nuestros ojos funcionan como una cámara que registra lo que hay. Pero el cerebro no se limita a recibir: también adivina.
Lo que esperas ver cambia lo que ves. Cuando una imagen es borrosa o ambigua, el cerebro la completa con lo que considera más probable según lo que ya sabe. Por eso, una vez que alguien te dice qué hay en una imagen confusa, ya no puedes dejar de verlo. Esto se ha medido en muchos experimentos.
El neurocientífico Anil Seth lleva esta idea más lejos: propone que toda nuestra experiencia del mundo es una predicción del cerebro que los sentidos van corrigiendo. Lo llama una «alucinación controlada». Es una teoría seria y muy discutida, pero todavía no está demostrada.
«Tus ojos no son una cámara. Tu cerebro no solo mira: también apuesta.»